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Estimada paginita

Estimada mía, mi tardío regreso llegó a su fin, volví a leerte desde el inicio, te eché de menos; debo admitir que la historia del libro que ahora asalta mi mente y ocupa suficiente espacio en mi bolso me dio el empujón apropiado para volver a tomar un bolígrafo.


No es que haya dejado de sentir tu apoyo, mi compañera de berridos y risas. Me satisface ferozmente que no hubo frontera geográfica alguna impidiéndome jactarte con mis historias de nuevo.



13 junio

Estimadísima página hoy es un día fuera de lo común. Con el metro de semblante taciturno, sin chillidos, ni hediondos olores, sin la música de adorno. Parece que la gente se hubiera escabullido entre el murmullo de la calle. Veo un paquetito de unas lentillas debajo de la silla de enfrente, que pena una persona no podrá evitar las molestas gafas, que a mí me pesan pero soporto porque me da cierta fatídica impresión tocarme los ojos.


Ayer observe en el suelo una gota de sangre, alguien se ha cortado, o quizá el cristal frágil de los vasos de su nariz se habrá roto. Avancé algunos metros más de la estación, una mancha de sangre, está persona no se ha dado cuenta que ya había sangrado. Me encanta presumir todas estas historias, así nuestra conversación tiene drama paginita. Me subo a mi metro y me sumerjo de nuevo en la historia de alguien que parece haber vivido algo de lo que vivo hoy, el título del libro es muy apropiado "Recuerdos del futuro".


Me emociona, me prende la llama de la curiosidad, me excita saberme buceando en el mar de las letras, lo mejor de esto, es que tú buceas a la perfección paginita.


12 de julio

Querida página, tengo la sensación amarga de una tarde de comentarios mal recibidos. Para desgracia mía no he aprendido aún muy bien la lección de Minnesota ¡Todavía no me siento fuerte y dueña de mí!


Una sonrisa, dos sonrisas, ojos brillando de admiración, cuando lo vi entendí que la belleza importa, y da ventajas. No pude evitar varios pensamientos de reproche conmigo misma, de compararme: no tengo ojos grandes ni verdes, no soy alta y tengo flacidez en mi abdomen. ¡Luego, que si mis shorts eran pijama! ¡Vaya comentario petulante! Mi problema es no amarme hasta las entrañas sin pasar a ser un Narciso, claro está.


Querida página con todo esto pensé que M, extrañamente él, me había visto guapísima pero algo dentro me dice sí, si lo eres. A mi pesar, hay veces que me veo en el espejo y me percibo insulsa, otras me siento guapa, de veras. Deseo que solo se repitan las imágenes guapas, pasando a fijarse en mi inconsciente.


M me ha bloqueado. Lo llamé, no me resistí. No, él no podría no quererme hablar más. Sin respuesta a mi llamada, sentí que mi pecho se contraía, me apretaba la garganta y mis ojos ardiendo producían dolor de alma, insoportable pensar o sentir así…quedó pensar en lo negativo: no tienes trabajo estable, tus amigos están a un mar de distancia, no te gusta la situación que atraviesa tu familia. Enojada me recosté en mi cama, en posición fetal me siento más segura, puedo abrazarme y arrullarme.


Recibí un WhatsApp, era M. - "¿qué te ocurre? ¿Me has llamado?”. -Sí, te llamé y te llamo de nuevo. Quiero que sigamos hablando. -"¿sin confundir las cosas?"- quería decirle podemos confundirlas, por supuesto, quiero que nos revolquemos en tu cama, en la ducha donde sea, quiero tus besos en mi espalda, mis nalgas, mis labios, pero no, no fui capaz, y pronuncié un sí, sin confundirlas. Por qué hay cobardía entre nosotros. Sé que él quiere como yo también. ¿Paginita crees que el universo nos da el chance, o que se alineen los astros, las estrellas o lo que sea y tenemos nuestra oportunidad?


25 julio

Mi fiel página, ya es madrugada y parece que el sueño se ha escabullido. Sé que debo dormir, si me vieras, tengo los ojos bordeados de un azul oscuro. Hoy reflexioné sobre una idea que la autora Siri Hustvedt en su libro "Recuerdos de un futuro" nos lanzó, Si las palabras no caen en la reiteración, no traspasan las barreras del inconsciente. Entonces, si no se hubiera repetido esas palabras "hubiera podido ser" "es demasiado tarde" "es que" " ya no", que ahora hacen eco en mi cabeza llegando a sacudir mi corazón, no sería tan duro pasar a la siguiente temporada de esta serie. Me retumba como un chillido en los oídos el dolor por el abandono y el fracaso. Ahora, con el levísimo sabor empedernido juvenil, me hace ilusión sembrar, regar y cuidar la semilla del amor.

¿Y a ti te han cortado en las relaciones?


9 de septiembre.

Mi estimada página, tener amigas cerca con quienes mi diálogo se exterioriza, me deja ver la intensidad con la que palpita el sentimiento. Sonrisas, secretos, bailes, cotilleos amorosos, y la complicidad al espantar a los hombres moscas en torno a nuestra exquisitez. Reafirman el pensamiento que ha venido anidándose. Y es que los amigos y las amigas son tu familia cuando estas a miles de kilómetros de casa, son quienes me distraen de M. Paginita hoy he venido a visitar a N, mi amiga en Málaga, la que escribe poco pero ampara mucho.


Recuerdas el festival y Jamiroquai como protagonista del que te hablé días anteriores, pues llegó el día, llegó hoy. N ni yo compramos las boletas por falta de dinero, en su lugar nos decidimos por correr suerte y escuchar el concierto desde afuera, no éramos las únicas a sorpresa nuestra, al parecer muchos más no disponían de dinero en el bolsillo con destino a una boleta.


Me bailé y me gocé ese concierto, en un andén donde perfectamente podría pasar por zona general.

Entrada la media noche junto a mi amiga N caminamos por calles ruidosas, paisajes bohemios y pasarelas de colores, los suficientes como para combinarlos con nuestros outfits, nos sentimos dueñas de la noche y amas del porvenir. Bailamos hasta sentir nuestros párpados pesados, lo que no fue poco. Después de dormir apenas pero con el balarrasa a las espaldas, nos dispusimos a un picnic playero, y agarramos un bus.


Con la mejor banda Sonora de reggae comimos delicioso, nos bañamos en el mar, reímos y posamos un poco ante una lente que capturaba el regodeo.


Placenteros momentos que con ahínco deseo se repitan los siguientes veranos.


Mira que la alegría sabe a helado de pistacho ¡es delicioso paginita!


11 de septiembre

Paginita llegó el día de mudarme, de abrirme a un nuevo camino. Tengo un poco de susto, no precisamente por dejar a D, de hecho, con esto me siento más tranquila (he pensado que nos servirá a las dos y si es una amistad de las buenas seguiremos en contacto, pese a nuestras transformaciones), sino por vivir con alguien distinto, por empezar a trabajar en algo para lo que no había estudiado (aunque, sí, deseo este nuevo trabajo paginita, quiero ahorrar, estudiar y aprender a nadar, a conducir, a patinar, a viajar, a vivir).


Ayer cuando M me preguntó sobre mi vida no pude confiarle mis planes, me sentí triste porque aún no tengo claro qué quiero hacer y mucho más porque no estoy trabajando en lo que estudié. Así que le respondí: "he tenido algunos cambios".


Ahora, que tuve el impulso de escribir quiero contarte sobre la bici voladora de M, en verdad me divirtió la idea, deseo una de esas para mí. Ojalá M me la obsequie.


Hurgando un poco más en mi día, me he visto de nuevo distraída, hasta el punto de sentirme transida, otra vez he sido tan dormida, que no hice el check in a tiempo y no llegué al aeropuerto más temprano por mi pass boarding, por lo que no hubo más remedio y pagar 22 euros, dinero que estaba destinado para mis viáticos. Luego, percatarme de mis gotas olvidadas en la nevera ¿En serio Andrea?


Me he dado una sacudida para despertar de mi pesado letargo. A ver si no me vuelven a ocurrir vuelos perdidos, check in con sobrepago, llegadas tarde, indicaciones sin atender, fracasos, oportunidades sin aprovechar.


Paginita deséame suerte, intentaré hacerlo mejor. Mantendré mis brazos muy abiertos para recibir todo lo bello que el universo me ha empezado a obsequiar. Y gritando digo: GRACIAS, desde ya. Un abrazo gigante mi estimada P.


15 de septiembre

Me remito de nuevo paginita, ahora en el autobús, cerca de unos cuantos pasajeros, he vuelto a llorar camino a Huelva, sigo sin llegar al final de este tortuoso capítulo.


Bajo los efectos del desasosiego, con mis ojos húmedos, con lágrimas drenándose por mi nariz, y mi cabeza pesada, me digo: ¡suficiente! Y me alerto de parar y contar lo triste que me pone pensar en el hubiera podido ser. Y si me hubiera recogido algún M en el aeropuerto y hubiéramos escuchado la emisora donde pasan rock durante el camino a casa, hubiéramos escuchado nuestra canción, y hubiera sido genial. Hubiera no sido. De solo escribirlo casi se forman las comisuras en mis labios. Me detengo, veo mi mano izquierda durante unos segundos que sujetan un boli, levanto mi cabeza, algunas cabezas sobresalen en los asientos de enfrente y me percato de estar en el autobús, no en el coche de M.


La última vez lloré un litro de lágrimas frente a la ría creyendo que el río se llevaría mis pesares. Hoy me doy cuenta que no fue así, que los períodos psicóticos de M me pesan más, me carcome el hubiera podido ser.


En esta montaña rusa de emociones no he olvidado traer un paracaídas puesto, por si la luz se corta o se estropea. Se siente emocionante estar en la cima de la montaña rusa de momentos lúcidos y sanación del recuerdo; al contrario, en el descenso, un vértigo incontrolable de una no relación bonita con algún M, o con el verdadero M me agobia paginita.


30 de septiembre

Mi estimada página y condicional amiga llegó el fin de otro mes, el de la amistad, el del amor. En este punto me veo haciendo catarsis con las palabras, porque es lo mejor que tengo, porque ellas son volubles, exorcizan, son aliadas, y qué mejor, en compañía de las de Nabokov:


[…] tuvo una fugaz sensación de que la vida terrena se extendía ante él totalmente desnuda y comprensible —atroz en su tristeza, humillantemente inútil, estéril y vacía de milagros—. […] Y entonces, aquellas gruesas alas negras, con un vidrioso ojo dibujado en cada una y vello púrpura espolvoreado sobre sus puntas encorvadas, tomaron una bocanada de aire bajo el impulso de una felicidad tierna, devoradora, casi humana.


Y como estas mariposas, con todos nuestros colores, volaremos espolvoreando cada recuerdo, polinizaremos dando vida a lo que sí puede ser.


Te quiero paginita.


 

Autora: Andrea Miramag

Andrea Miramag, docente y aficionada por las estrellas y las constelaciones



Foto de Diego Osses

Aficionado a la fotografía analógica, utiliza este medio de expresión como un espacio para desarrollar su creatividad a través de ejercicios con diferentes rollos, lentes y temáticas que van desde el retrato hasta lo más onírico y fantástico; aún en busca de un estilo que lo defina.

Actualmente reside en el territorio de Temuko en donde ha montado dos exposiciones, también como ejercicios que forman parte de su crecimiento en el mundo de la fotografía.

Otros datos de menor importancia que completan su perfil: Nació bajo el signo cardinal de cáncer el 87', aunque no cree en la adivinación estudia el tarot marsellés hace diez años, prefiere la cerveza negra. Tiene dos gatos.


Sus trabajos pueden verse en Instagram @dobleosses


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